
«La Escultora»
«El inicio de mi relación con la cerámica es casi anecdótico. Para encontrar un espacio de descanso, debido a mi oficio de escribir, busqué algo que me desconectara de lo que hacía y así fue. No imaginé entonces que la arcilla me iba a atrapar por completo. Todas las personas que trabajamos con ese maravilloso material, tan cálido como plástico, es porque de alguna manera necesitamos sentir la sensualidad de la tierra, reconociéndonos en su forma y en sus diversas texturas».
«Mi trabajo consiste en emplear bloques de barro y luego desbastarlos hasta darles la forma definitiva, forma que elaboro a partir de una idea y que, en algunos casos, pareciera que la masa me va guiando hasta cobrar las dimensiones de su propia voluntad. Recuerdo que cuando hice la primera cabeza me sorprendí, me parecía increíble que de un bloque de arcilla hubiesen salido unas facciones tan hermosas, tan serenas y tan humanas. Cada escultura que va apareciendo ante mis ojos, clara y libre, es el resultado de un proceso interno plagado de sombras y contrastes. Las ideas van dejando paso a las formas de la misma manera que la luz va abriéndose camino en medio de la oscuridad».
«A través de esta muestra de esculturas hechas en arcilla refractaria o gres, quiero transmitir las huellas de mi propia identidad, una identidad formada y forjada por los interminables y contínuos momentos que componen mi vida. Vengo de un pueblo grande o de una ciudad chica, que más dá, pero traigo dentro del cuerpo la fuerza telùrica de mis raíces».
«El fruto de un trabajo que ha encontrado en las semillas esparcidas de la cultura universal, un espacio en el cual recrear todo ese mundo interno que nos convierte en lo que somos».
«Una mano tendida al mundo en busca de más coincidencias que nos unan y nos ayuden a crecer y menos dicidencias que frustren el camino que nos lleve hacia la paz, la interacción socio-cultural entre los pueblos y el arte como el mejor medio de expresión visual».
Gabriela Cuba Espinoza (... extraído del catálogo de su exposición «Cruzando Fronteras», Madrid-España, 2000)
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gacues@hotmail.com apachetaperu@hotmail.com
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AMEA ASOCIACION MUNDIAL DE ESCRITORES ANDINOS
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«La Escritora»
distancias a 950 kilómetros por hora, me he sentido identificada con el espacio que
aparece infinito ante mis ojos, me han maravillado las diferentes formas que toman las
nubes en su armónico desplazamiento hasta desvanecerse, me han intimidado las
tormentas a esas alturas y me he sentido muy pequeña ante semejante espectáculo».
«Me gusta conocer el mundo, sus gentes, sus vidas; me ha emocionado aquella flor
regalada por una estudiante de colegio en Brasil, o la gracia típica de querer
cambiarme por camellos en Egipto, la mirada dulce de una anciana en una isla griega,
la hermosa y confiada sonrisa de un niño en los Andes, la profundidad de unos ojos
en un pueblito de Italia, o la fresca amabilidad de un campesino en Asturias».
«He tenido la sensación, en innumerables ocasiones, de ser la portadora de buenos
recuerdos, de acunar en mis brazos otros brazos perdidos, de sentir las miradas
como suaves caricias, de mitigar la tristeza de algún corazón afligido, de alejar unas
lágrimas para transformarlas en amagos de sonrisas y sobre todo, saber que vivo en
la vida de muchos destinos».
«He ascendido a los cielos y he soñado que soy un ave que siempre viaja hacia el sur,
sé que allí me aguarda un sol que se oculta cada tarde por el Océano Pacífico y una
luna que se duerme junto a mi ventana cuando siento miedo. Los montes y los valles
seguirán susurrando mi voz despacito y los ríos que bajan de las cumbres saciarán mi
sed de cada día».
«La tierra conoce mis pasos sin nombre y las flores seguirán brotando de sus
entrañas mientras la lluvia caiga sobre los campos. Los árboles crecerán hasta
hacerse centenarios y sus ramas albergarán en cada primavera para renovarse,
siguiendo ese interminable camino de ida y retorno».
«He abierto muchas puertas y curado algunas heridas, he desenterrado la mentira y
quitado el polvo de la duda, he caminado con las manos vacías y la vida me ha
gratificado con lo mejor que tenía : el amor».
«No importa dónde me encuentre, siempre estaré dispuesta a volar hasta allí, mis alas
conocen esos cielos estrellados y en mi alma está impresa la huella indeleble de la
cruz del sur».
«Migraré cada año hacia el lugar en que nací, aún guardo mi nido y la tibieza del
recuerdo. Allí encuentro miradas que me reconfortan y muchos brazos en dónde
refugiarme, nuevos nidos que se construyen, nuevas voces que se despiertan».
«Quiero dar las gracias a todos y cada uno de los seres que amo, que quiero, que
estimo. Definitivamente este trabajo ha sido posible por el apoyo y respaldo que he
recibido de las personas que creían y siguen creyendo en lo que hago».
Gabriela Cuba Espinoza
(... extraído de su libro Huellas sin tiempo - nota de la autora, 1999)
GABRIELA CUBA
AMEA * Andean Writers - Escritores Andinos
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