EL HERMANO PIEDRA

Sobre: La verdad, la vida, el hombre, el diario
vivir, el valor, la fe, el razonamiento, el amor…

“Mientras habitualmente realizaba ejercicios
psicofísicos, un lunes por la mañana al
relajarme adormilé. Al despertar, me hallaba
sin conciencia de tiempo, distancia ni
certidumbre en el más original de los mundos:
una bella Ciudad Piedra Flor. Aquella que
quiero que conozcan y amen tanto como yo,
por ser donde encontré a un “gotiondo” y
sabio ser del Universo que, como les relato
en este libro y los siguientes, brinda a
nuestra humanidad las pautas decisivas,
simples y ciertas que nos permitirán alcanzar,
a cada uno y a todos, definitivamente, una
existente y distintiva Eternidad. Ciudad donde
di, igualmente, con una particular realidad,
propia de una vigorosa civilización donde
niños, jóvenes, adultos y ancianos, gracias a
una exigencia y un obrar intenso, tesonero e
inconfundible, han llegado a un estado de
conciencia tal que les permite vivir
auténticamente como HOMBRES-HOMBRES.
Artífices de una indudable, exclusiva y
edénica creación que debemos columbrar y
pretender, con un nuevo concepto de Fe,
como el más cercano mañana de nuestro
planeta TIERRA”.
Victor Ponce
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VICTOR PONCE
AMEA
ASOCIACION MUNDIAL
DE ESCRITORES ANDINOS
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AMEA * Andean Writers - Escritores Andinos
EL HOMBRE:

subs-tancial realidad, accionada por la Creación. Conteniendo en su
integridad las más sutiles capacidades para lograr su cristalización y la plena
predisposición para ejecutar las diversas y múltiples actividades que su vivir
requiere.

Consta de dos capítulos:
IDENTIFICACIÓN CONSIGO MISMO
RENOVACIÓN INTEGRAL DE SU SER.
LA AMISTAD. LA VERDAD.

  El planteamiento de la Verdad siempre asegura una serie de controversias.
Ha sido dilucidado innumerables veces, pero en muchos de los casos ha
quedado como un simple concepto o como una gran confusión. Es éste un
planteamiento cósmico de la Verdad y su modo de encontrarla, primero y
fundamentalmente, en un mismo.
  Además, un trabajo de análisis y comprensión sobre un nuevo y profundo
sentido de la Amistad: como la sabia y suprema relación de afinidad y amor
con nosotros mismos y con los demás. Así como la creación del Día Mundial
de la Amistad y de los Centros y Talleres de Amistad, como sabiduría de la
vida, para una auténtica Confraternidad Humana.

  “Después de media hora de descenso, sobre estables escalones y pequeños llanos, finalmente
accedimos a un estratégico terrado: desde donde a la distancia distinguí, aún luminiscente entre la
selva, la ansiada ciudad del Paititi; y, como esperaba, semejante en esplendor a la que había conocido
anteriormente en una ignota Piedra Flor. Pero ésta, al mirarla con gozo, me di cuenta de que no tenía la
arquitectura de una flor… Largo rato me costaría descubrir con fascinación que la ciudad representaba
a una delicada orquídea, como la más bella de las tantas que pude encontrar prendidas entre las peñas
a los costados del largo y anónimo camino que acababa de recorrer.

TIKA KORI INTI LLACTA, la Ciudad Orquídea del Dorado Sol --un centro terrestre del saber cósmico--,
estaba diseñada esencialmente de piedra, oro y luz, y complementaban su soberbio ornato distintivas
orquídeas y muchas otras flores igualmente vívidas y despiertas, con las cuales completaba su forma de
libro-jardín. Y aunque el invasor español jamás holló su suelo empedrado de oro, por su noticia el
mundo entero llegó a conocerla como “EL DORADO”, la perdida ciudad de los Inkas.  Designación, que
con la connotación de “Nobleza y Sabiduría”, comprobaría después que sus propios moradores
acostumbran así a llamarla.

Recapitulé, entonces, mientras recobraba el aliento, que en la urbe primordial conocí al hermano Piedra
de la manera más singular: vi como se iban iluminando sus contornos con progresiva intensidad en
tanto se hacían menos tenues los rayos de una luz ruborizada que iba precediendo la majestuosa salida
del sol; y mientras su cuerpo se oponía iridiscente al rayar del alba, me fue imposible reconocer su
inadvertida figura.

Cuando llegamos cerca y pude distinguirle claramente, quedé pasmado... ¡¿Sí, era Él?!